Sombra de café.
Y volvió. Una noche volvió la sombra y apareció en el hondo fondo de una taza de café en un bar ajeno. Desde la superficio no se llegaba a identificar, pero para mí era sin dudas lo que había dejado hace un rato largo. Me hizo un guiño y empezó a hablar a los gritos, la única manera que tiene para comunicarse: la manera terca. Hablaba y defendía con el corazón y sin chaleco los balazos de otra conciente voz que le decían que estaba diciendo cambalaches nuevamente.
Le empezó a salir humito al café, mi sombra se enojó y esta vez se fue enojada, solita también, pero enojada a buscar otra manera de poder ser. Otra taza, otra realidad, en otro callejón donde alguien escuche esos gritos como pétalos.
Le empezó a salir humito al café, mi sombra se enojó y esta vez se fue enojada, solita también, pero enojada a buscar otra manera de poder ser. Otra taza, otra realidad, en otro callejón donde alguien escuche esos gritos como pétalos.

1 Comentarios:
Ah... que lindo. Hoy vi una foto de una puesta de sol en Marte (?).
Ja.
Abrazo.
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