De chaleco.
Con un pensamiento agrio, levantóse a la mañana para seguir al volante y prendió un cigarrillo antes que el motor. Mirando el humito en el auto, la niebla en la ciudad y la gota en la ventana, se dijo al bordo de su vehiculo que se creía igual al de la película. Pero si soy igualito, dijo en voz baja de a poquito. Igualito al personaje que alcanzó a ver por la otra ventana, el otro espejo de la casa. Un taxista que inventaba mitos y un día salvaba a una Julia Roberts por la gran ciudad. Sólo que el era de Nueva Chicago y no de los New York Yankees.

1 Comentarios:
Me duele la rodilla. Y estamos a Martes.
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