23.5.07

Búsqueda.

Y en lo que respecta técnicamente al vacío de sentimientos que tiene un frasco de vidrio, podemos decir que es puramente real y científicamente comprobable que no es revertible. Para decirlo en porteño, "ni en pedo" se llena de vuelta de la misma manera. Ni aunque le cambien la etiqueta al frasco e intenten cambiar la composición química del material que (dicen) tendrá dentro, ni aunque los ingredientes sean apodos en inglés o fantasías del español, se podrá revertir. Nunca será de vuelta la misma miel la que lo llene. Será distinta, incolora y sin sangre esta vez. Azul, fría y vizcosa (o bizcosa, o viskosa, o whiskola).

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