Sangre.
Dentro de lo más profundo de sus infiernos interiores, uno pedía a gritos convertir a ese candidato con barba en el Lincoln del cono sur, en un siglo XXI que le falta sangre y venganza. Ser el destripador de caretas que tienen lágrimas y cejas fruncidas, que disfrazan odio y rencor hacia el hermano.
Falta sangre en la gente, falta que ríos de sangre hagan sucumbir el orden que construyeron sobre arena.
El día a día bañado de sangre.
Falta sangre en la gente, falta que ríos de sangre hagan sucumbir el orden que construyeron sobre arena.
El día a día bañado de sangre.

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