II : Pegados.
Ahora tirado en la cama, unos minutos después. Fue caminando lento y despacio, pero arrastrandose por el espacio igual. El colchón finito casi desapareció al acostarse. Unas burbujas se despegaron de la tela que envolvía el colchón mojado y la oscuridad de la calle iluminaba la habitación.
Los ojos abiertos mirando las grietas del techo yacieron por un instante de 5 horas y media. El día lo despertó aunque nunca se durmió. Se le hacía tarde.
Los ojos abiertos mirando las grietas del techo yacieron por un instante de 5 horas y media. El día lo despertó aunque nunca se durmió. Se le hacía tarde.

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