Otro yo.
Por adentro solo se ve el blanco y negro, bien al fondo en su radiografía cerebral. Se baja un ser de fantasía, flaco y escuálido, de medias con tierras y de tierras medias de otro cuento más largo y menos denso. Se escapa por una oreja, por donde solo salen cosas, ya que el oír se perdió cuando un infante era su condición de persona. Despacio va bajando por una sábana blanca y húmeda, mojada de una lluvia de cera negra. Y bajo la almohada se esconde susurrando las cosas que no hay que decir y las palabras que no se pronuncian ni en la guerra. Sonando pensamientos de resurreción y nostalgia, soñando bajar los brazos y perder la instancia, sin revancha ni perseverancia.
Después prende una vela y sólo ilumina en dos colores sin color, en dos tonos sin amor.
Después prende una vela y sólo ilumina en dos colores sin color, en dos tonos sin amor.

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