8.4.07

No va más.

Una cancha que sabe de cantos marineros
que se escapan volando del viejo varadero
y se van con las olas...
En la noche, dormida, la cuida la Farola
y el sol la encuentra siempre tiritando de frío,
con líquidos diamantes de gotas de rocío!
Y las malas voces y las viejas lenguas se van con el viento de mar lejos, a otra orilla donde navegar se hace menos peligroso. Las ondas y los repiques de bronca se escuchan ahora en el fondo de un mar, un continente de ira que se inunda y se muere alejado y naufrago en el rincón más inhóspito de una cueva de agua marrón. En el fondo, donde nadie lo ve, yace el monumento a una impasión más inconclusa, inconcreta e incontenible que ninguna. La impasión por el amor.
En la superficie, en el borde del continente, donde comienza el mundo y termina el mar, se oye un solo grito. Que no se van, a ningun lado más que a sus casas, para volver a festejar, otra ves más.

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