7.8.07

Puntito.

Había un punto de luz viviendo en una ciudad muy grande. Pequeño, pequeñísimo, el punto de luz se movía sobre ruedas de un lado a otro, de casa al trabajo, del trabajo a diferentes partes de su gran ciudad. Deambulaba por ahí entre baches de oscuridad, calles sin alumbrado, agujeros negrísimos donde es posible perderse en cualquier momento, a cualquier vuelta de la esquina.
Años llevaba aquel puntito de luz medio perdido entre puntos oscuros, perdiéndose de a ratos entre la gente... ya estaba cansado. Cansado del burocrático y sistemático alumbrado tenue y débil de por ahí, cansado de encender el farol todas las noches cuando se pone el sol, si el sol se puso hace rato.
¿Y qué hace un simple puntito con tanta oscuridad? A tientas es más difícil, mucho más difícil, encontrar el picaporte de una puerta o simplemente una mano. Un simple puntito, en una ciudad de gigantes de piedra y dióxido de carbono.

Hubo un día de esos grises, espesos y feos, que el puntito, como siempre, se levantó y marchó por la calle hacia el trabajo. Ese día se encontró con alguien:
- Su problema es un tema de comprensión, señor.- le dijo ese alguien.
- ¿De comprensión?
- Sí. Me parece que usted está interpretando mal la frase "un puntito de luz". Lo importante no es la parte que dice "un puntito", lo importante es la parte que dice "de luz".

Ese día hubo un poquito más de claridad.

1 Comentarios:

Blogger Jeza dijo...

Tan Dito el texto.
Tenés una forma muy particular de escrbir, como mezclando cotidianos e inusuales de una forma reflexiva.
No sé, nunca te lo dije y quería que supieras que me gusta.
Así como me gustó el puntito de luz y su luz.
Salute!

4:46 p. m.  

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