26.7.07

Saturado.

En cada andén parió todo mi porvenir.

Suena medio saturado el parlante con esa frase escapandose entre los oídos. Entre "ffffff" la cabeza de un toma-café sentado piensa y maldice una larga lista de cosas que incluyen: Un cepillo de dientes, un tren que nunca llegaba. Una luz en el horizonte, que hacía creer que eran las luces de ese tren que nunca llegaba. Un perro blanco que ladra una y otra vez. Una obra de ruidos y escombros desde Febrero. Un lago en un parque en una ciudad. Una pregunta. Dos estrofas del himno. Un café con leche. Una memoria que podía recordar once jugadores de una formación. Una nostalgia eterna y una voz de mujer, de whisky, que canta tangos hasta que canta el gallo sin cabeza en Rosario.

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