22.7.07

Tierra prometida.

Le escribo desde el fondo del placard circular, del último rincón de esta pelota de agua y tierra. Para decirle que ya no lo entiendo. Que ya no veo el fin de su camino. Que me siento tan Moisés como usted, Moisés de carne y hueso, que de paja no le queda nada. Le advierto que deje de intentar hacer respiros, de retomar el aire para volver a correr los doscientos metros que nos separan a ella. Le comunico que el aire por cada metro que avanza, por cada segundo que se repite en el aire al pasar, se va poniendo más negro, más espeso y menos respirable. Le aconsejo que deje las ansias, las ganas y los ojos llorosos que buscan gloria para otra vida más certera, en otro camino, en otro lugar. Pero no camine hacia ese otro lugar, porque es sólo una idealización, una excusa para tener algo que pensar. Que uno tiene que caminar, que uno tiene que seguir, que uno tiene que respirar, que uno va a favor o contra la corriente con ojos cansados, sin saliva para remojar bocas y con nudos en cada parte de la espalda. Con latigazos hundiendose en cada parte del pecho, por fuera y por dentro. Latigazos, descargas eléctricas -electroshocks- en cada neurona viva que se va despidiendo cantando una melodía triste de voz burlona, nasal y otra voz de guitarra. Que uno tiene que hacer tantas cosas y vive andando sin saber porqué, perdiendo esperanzas, perdiendo una y otra vez el campeonato en la final. Perdiendo más que un millón, más que dos y más que montones de lingotes. Uno pierde desde que ve la luz, sea donde sea. Uno ya perdió y no hay remedio. Señor Moisés, le aviso que nunca hubo tierra prometida y le aseguro que el camino no llega a ningun lugar.

3 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

No sé en qué estabas pensando cuando le decías esas cosas a Moisés (y también te las decías a vos) pero me re gustó. En serio. Bastante bajón, pero ta. Está bueno.

8:02 p. m.  
Blogger Jeza dijo...

Nooo, Moises me engañó todo este tiempo!
Esta religión farasante ¬¬
Me voy a hacer budista.

11:04 p. m.  
Blogger Mariana dijo...

Buenísimo este texto, Tomás, el que no creyó mucho lo que no vio.

10:24 a. m.  

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