19.7.07

Tildó.

Quedó inmovil el personaje en la pantalla. Era uno de esos que siempre corría para adelante y su atrás se le desvanecía porque no quedaba otra que saltar y moverse. De colores y ruidos, el videojuego siempre respondía bien y estaba por llegar a una final. A una de tantas, porque era de esos juegos viejos que tenían como 150 niveles distintos, con varios malos de la final complicados. Pero siempre para adelante, uno lograba, control en mano, que el personaje zafara de las situaciones. Pero en determinado momento mágico sin nieves, la pantalla se puso verde un segundo y luego volvió a su color. Quedó todo quieto en ese mundo. La tele dejó de transmitir movimiento y la mirada atónita del player hizo claro que en esa habitación no se entendía un carajo. El paisaje era como un parque verde en el fondo del juego. Arbol pixelado de fondo. El viento no movía ni un pixel del arbol. Todos los pixeles son del viento.
En el fondo del mundo, el player siguió haciendo su desayuno, sus idas al baño y sus salidas al almacén. Pero sabía que una parte de sí: este pequeño personaje, encerrado en un parque en pausa, andaba quieto por alguna pantalla de su casa, y vivía una y otra vez el mismo momento, como Bill Murray y la marmota.

1 Comentarios:

Blogger Mariana dijo...

Es porque tengo un buen manejo de los tonos sepia, según mi choricero de confianza.

Me gusta el texto, para mí que paraste una película y examinaste la imagen (está bueno jugar a adivinar "de qué habla" aunque la mayoria de las veces uno pierda, jaja).
Abrazo, Tom.

11:46 a. m.  

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