El niño abuelo.
El niño abuelo sonríe y sus dos paletas grandes se asoman en su corazón de bueno y del costado de la tierra. Del costado, donde casi se cae, donde en el precipicio una tortuga sin caparazón le sonríe para anunciar que se está bandeando. Sonríe y casi sin razones, sin luchas y sin decisiones. Con remeras de galleta de agua y ojos vacíos de tanta familia para tanta edad. Tanta inconciencia, tanta irrealidad.
Se mueve y camina, sobretoca y manosea. No puede evitarlo, es pura sensación e inconciencia, irrealidad.
Se mueve y camina, sobretoca y manosea. No puede evitarlo, es pura sensación e inconciencia, irrealidad.

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