Pataleando.
Y en la puerta de una iglesia sigue gritando, al costadito, en el callejoncito, sigue insultando y pataleando. Gritando sus conceptos y sus ideas, declarandole la guerra a la otra parte. A la parte que mereció más, sólo por otra cuna y otro techo sin chapas. La parte que mereció menos, enojada, pide venganza.
La noche es un regalo para vengarse. Hay que cuidarse al dormir, uno nunca sabe.
La noche es un regalo para vengarse. Hay que cuidarse al dormir, uno nunca sabe.

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