Luz.
La luz de la heladera era la única luz que asomaba aquella noche. Ya en esta década no se ven las lucecitas que algún día alguien colgó de un hilo que no se ve. Ya tampoco se ve el fuego de su pecho, marchitó tras noches y días, lunas y soles, de olvido y despasión. En sus ojos, la vida tampoco ilumina, y cada vez está mas cerca a olvidar como era aquella luz. De la heladera, saca una botella de vidrio y toma del pico un trago de soledad.

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