Tío.
Las manos transpiradas de la emoción, camisa entreabierta que deja salir los pelos del pecho y la mirada de un ex-amor cruzando el pavo de la mesa. La madre mirando como cuando su nene hace un gol en el Baby, y su padre asintiendo mentalmente y convenciendose de que su hijo ya es un hombre. Un rápido movimiento de dedos y el "plap" salta, rebota en el techo y se pierde por el piso. A nadie le importa el piso, es un momento de sonrisas y aplausos. Y si todo está bien por esas horas, hasta que empieza el comienzo del año a los dos días, y ahí si que hay que preocuparse, pero por ahora sonríamos y aplaudamos. "Feliz año nuevo", y ambos padres se abrazan una vez más, que nunca está de más.

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