Gregoria Perez.
Una canción de Carnaval que conocí gracias a Dios/vos pintaba exactamente el retrato de aquel corte de caminos. Un rincón del barrio, un secreto. Un empedrado profundo con parches de asfalto que yace bajo la amarilla luz de un farol y la blanca luz de la luna. Un aire respirado a media altura, dulzón y secreto. Un beso mañanero para que nadie se entere o aún mejor, uno para que se enteren todos. Un beso que fue aplaudido. Una declaración festejada con amor y olor a rubia. Una charla tras un viaje de Navidad. Un sueño dibujado en la pared y metidita como casualidad, la casilla que le da energía a todo el barrio Colegiales.

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