7.11.06

Olvidado hoy, colgado mañana.


Colgado hoy. Se sabe que no vive hace tiempo y que no perdura en la mirada de los más críos. Se sabe también que es dificil que los más críos le presten atención al viejo Pablo que camina con su bastón por los rincones más altos de la esfera. Hoy día está lleno de otras cosas para ver. De bichos que provocan epilepsia con sus estallidos y flasherismos en pantalla, la gente no está para la naturaleza muerta ni para los muertos que pintaban naturalezas.
De su espalda un imán lo mantiene ahí pegadito a la superficie blanca, a unos metros del piso, inmune a su situación, con la cara igual, que no cambia con el tiempo. No se borra, a lo sumo se hace un poquito más gris, y un poquito menos azul. Una de las puntas está medio despegada, el pegamento no sostiene bien lo que a veces mejor hace la memoria de algunos memoriosos. Decir que si nadie lo rescata se va a quedar sin superficie blanca y tirado por las baldosas de diseño porteño de alguna casa vieja del Palermo Viejo.
Es una especie de señal a la que hay que responder. Voy a ir a su rescate y va a colgar de mi máquina de frío, al ladito de Cayo Largo y de algún conejo dibujado cuando niño. Otra obra de arte más. Una de dios, una de un niño, una de un genio.

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Lo de la epilepsia no fue culpa de los Pokémon. Fue culpa de los televidentes japoneses.

10:18 p. m.  

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