2.12.06

La calle.

Tranquilo como pocos, parece que su piel está hecha de empedrado, del gastado y caminado. De empedrado en el cual se notan las marcas de los pies y se nota el camino de las almas que lo andaron. Sus ojos cual farol de la calle, iluminan un camino repleto de la serenidad más oscura del callejón. Y aunque esto suena a una canción rollinga, no es más que la descripción de un oriundo de otra orilla, que entre soplido y voz, va despuntando magia y razón en cada paso y detalle.
A veces hasta dudo que es una persona, y pienso si no será la calle que se hizo voz y vos.
Quedan pocos de su estilo, ni hablar de que hay pocos que lo ocupan ahí dentro. En su metáfora, ya nadie se puede sentar al cordón, ya nadie se puede respirar sinceridad y ni hablar de entonar un canto de gorrión a la luna. De a poquito van ahogando y van dejando muerto a lo que supo (y a veces sigue siendo) ser un himno a la alegría, un club de los portavoces, la tierra liberada del trovador. Si son nuestras, si es nuestro... ¿porqué abandonarlo? ¡Resiste!

Es tu sueño quien lleva los hilos.

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

“...el empedrado está tapado pero allí está.

La primavera en aquel barrio se llama soledad,
se llama gritos de ternura pidiendo para entrar...”

11:54 p. m.  

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