19.8.07

Nuevo.

Y en el medio de todos un tablón, respirando el humo de la carne al fuego. Y en el centro de los ojos de la familia, una camisa entreabierta, unos pelos locos en el pecho y unas lágrimas que no salen por vergüenza. Unas canas sonriendo, unos rulos renaciendo y una estrella guiñando el ojo izquierdo.
El humo se va volando por la oscuridad de otro año nuevo. Las promesas y la complicidad flotan en el aire renovado. Se tiran miles y miles de hojas que quedaron viejas porque un día más ya pasó, y ya está amaneciendo para no volver a anochecer en el siglo anterior.
Algún delirante se tiró por el balcón pensando que iba a poder volar, y llegó nomás que al final. Otra docena de delirios humanos va haciendo eses al lado de la vía, tirandole piedras a una lámpara para romperla y que quede oscuro el final, el principio de otra cosa. Y sobrevolando el mundo, tus ojos mirando el todo.

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