Esperar no alcanza. Esperanza.
Alguna mano de un niño anónimo con la calma de un anciano cumplió el sueño de todo el mundo y despedazó todos los problemas y todas las cosas que podían aquejar a cada uno de los habitantes de este lugar. Al ratito quedaron todos en el piso, a los pies de todos. Los problemas murmuraban despacito, comparado al grito de la gente que era alto.
Los problemas, o lo que quedaba de ellos, se preguntaban porqué ya nadie les daba bola. Ninguno lo podía responder.
No sabían que no había razón alguna. Que ésta gente no estaba siendo empujada por la razón, sino por un instinto profundo y bien animal. Primitivo y primordial.
Los problemas en el piso y hombres y mujeres de pie.
Los problemas en el piso y los ojos en el verde.
Hombres y mujeres rezando porque de una vez ese Verde sea Esperanza.
Los problemas, o lo que quedaba de ellos, se preguntaban porqué ya nadie les daba bola. Ninguno lo podía responder.
No sabían que no había razón alguna. Que ésta gente no estaba siendo empujada por la razón, sino por un instinto profundo y bien animal. Primitivo y primordial.
Los problemas en el piso y hombres y mujeres de pie.
Los problemas en el piso y los ojos en el verde.
Hombres y mujeres rezando porque de una vez ese Verde sea Esperanza.

1 Comentarios:
Linda prosa, pero cuidado que no la agarre Diego Torres para hacer una canción.
Hablando en serio, está bueno, es de esas cosas teñidas de optimismo que yo nunca podría escribir.
Saludos
Dito.
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