No quiero dejarla ahora.
Llegó a casa y ni me acuerdo cómo fue la primera vez que la toqué. Tampoco me acuerdo si yo fui el primero en casa en tocarla. Lo que sí me acuerdo es que eran unos cuántos los que sonaban armoniosamente. Y las voces iban cambiando o iban sumando a cada rato, un sonido vital que paseaba por los pasillos. Unas guitarras que punteaban magia y un bajo que sonaba a madurez. Al mes ya repetía lo que las voces me cantaban, no entendía que decían, pero yo seguía tocándola y escuchándola a un volumen medio. Siguieron los meses y todo siguió girado. Ya habían caído más y con el tiempo llegué a abandonarla. Quedó tirada en un rincón y cada tanto otro personaje lo agarraba para mirarlo, oirlo y sentirlo, pero ya no era tan frecuente, quedaron en el cajón.
Hoy sigue sonando. Hoy la sigo tocando y le agradezco a Dios. Hoy sigo escuchando y sigo cantando, hoy ya creo entender que es lo que canto, por lo menos creo que entiendo. Magia en los dedos y en las cuerdas, vocales y artificiales, en cada uno de los sonidos. Eran cuatro, siguen siendo cuatro, a pesar de que sólo quedan dos para tocar. Pelicortos, pelilargos. Barbudos y afeitados. Sonoros y sonidos. Armoniosos y crudos. Guitarras, bajos, batería y voz. Cuarteto y magia.
Gracias por entrar. Y aunque no estén más, ni sean cuatro los que haya para tocar, nunca voy a olvidar que conocí el amor y la vibración en mi pecho por ella. No quiero dejarla ahora.
Hoy sigue sonando. Hoy la sigo tocando y le agradezco a Dios. Hoy sigo escuchando y sigo cantando, hoy ya creo entender que es lo que canto, por lo menos creo que entiendo. Magia en los dedos y en las cuerdas, vocales y artificiales, en cada uno de los sonidos. Eran cuatro, siguen siendo cuatro, a pesar de que sólo quedan dos para tocar. Pelicortos, pelilargos. Barbudos y afeitados. Sonoros y sonidos. Armoniosos y crudos. Guitarras, bajos, batería y voz. Cuarteto y magia.
Gracias por entrar. Y aunque no estén más, ni sean cuatro los que haya para tocar, nunca voy a olvidar que conocí el amor y la vibración en mi pecho por ella. No quiero dejarla ahora.

2 Comentarios:
Mis Aplausos Tomás.
y MIl Aplausos también.
Te faltó el saxo... porque estabas hablando de los Redondos, no?
:P
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