17.9.06

Per Che

Sentados en el pasto en una cita informal. El humo salía de su boca y ya no se podía definir si era de lo que fumaba o del contacto del aire de sus palabras con la fría ventolina que corría por el parque. Ya venía de una charla hace horas, pero el trovador sin ritmo seguía hablando y confiando en que sus bellas palabras no iban a hacer más que inspirarlo. Sólo había tenido un partido perdido, cuando una vez de quien creyó que tenía bajo sus pies por sus palabras encantadoras recibió un "Pero eso lo escuché en otro lado". Un plagio en sus palabras bellas, un lunar en su cara, un error mostrando su humanidad. Porque era un trovador sin ritmo y no era nada anormal.
Hoy jugaba otro partido más y seguía contando y comentando con su suave voz, lenta, calma y afónica de tanto humo algún cuento, alguna historia, alguna novedad de la cual aprehender. Pero el oyente cabizbajo no necesitó muchas palabras para preguntarle al trovador el porqué. Porque con su poco tiempo de vida y su poca altura como para llegar a ser un hombre completo, no le podía entender al trovador. El humo dibujando espirales en el aire no hacía mas que jugar y jugar. Demasiada belleza y demasiada complicación a la vez. Un laberinto de pasto es exactamente como el oyente sentía las palabras del trovador. "Son lindas, pero ¿por qué son tan complicadas? ¿Porqué no decir las cosas por su nombre? ¿Porqué intentar mostrarse ajeno a la realidad dibujando fantasía? ¿Acaso sin realidad existe la fantasía?".
El trovador le respondió que no entendía sus preguntas, que era muy complicado para el entenderlas. Que no está bien vivir en la realidad, ni tampoco vivir en la fantasía, que todo debe llevarse armoniosamente. Que cada uno tiene su destino... si llega por andar en laberintos o caminos, depende de uno.

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

laberintos, caminos, trovadores, ritmos, pasto y parque..

¿Quién es quien?

1:05 a. m.  

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